Nada que no supieras
¿Como hago para dejar de pensar en vos? Si la última vez que nos vimos te dije, cuando me abrazaste en tu sillón, que sentía que había llegado a casa. Si sos familia y hogar. Un hogar bastante movido y curioso, digamos todo. Pero sos hogar. Si el unico lugar en el mundo en el que soy muy feliz es cuando te veo a vos. Nadie jamas tuvo ese superpoder para conmigo: escribirme un "hola", o mirarme, y que todo el resto alrededor deje de importar. Esa facultad increible de cambiarme el día, por más choto que pudiera estar siendo. Como si no existiera un mañana, ni un ayer. Solamente vos, yo, y la eternidad. Aunque esa eternidad nos dure un suspiro, aunque no nos salga todo lo bien que quisieramos, aunque objetivamente tengamos internalizado que a lo mejor (o a lo peor) no todo se puede en esta vida. ¿Como dejar de oir a eso que está adentro nuestro y nos dice "no se vayan, no se alejen, ¿no entienden que esto es mas fuerte de lo que creen?". Spoiler alert: lo es. Es avasallante. Magnetico. Estremecedor. Me dijiste, palabras más, palabras menos: "si no nos permitieran hablar, o si no pudieramos o no quisieramos decirnos cosas, con mirarnos alcanzaria para expresar lo que sentimos porque es totalmente desbordante". Estabas en lo cierto. Siempre lo estas.
No hay día en que no te este extrañando, sintiendo, recordando, pensando. O en que no sueñe con que te veo en la puerta de mi casa para que te cuelgues como un koala, pero para ser sexcuestrado de una vez y para siempre, y no te alejes mas. Para que no nos alejemos mas, mejor dicho, porque esto es de a dos. Me miro la herida y sangra, sangra mucho. La quiero dejar de ver, hacer que cicatrice, pero no che. No estaria pasando. Ni se hace cascarita, ni quiero que se haga. No es que haya un regodeo en el dolor, o un placer en la lejanía. Quizas es una forma de estar presente. Que sangre tanto y no pare marca lo intenso que es (me cuesta hablar en pasado, perdón). Quizas es una forma de recordarnos que va a tardar muchisimo en curarse. Secretamente, yo tengo la certeza de que no, no cicatrizará. Que tendré que aprender a vivir con una parte en carne viva. Ciertos ojos no pueden volver a mirarse como si nada, como si ya pasado un tiempo y con las aguas aquietadas restablecen un vínculo donde se habla del clima, de trabajo, de como estás en términos generales y sin profundizar, y cada uno sigue su día exactamente igual. No. No creo tampoco que sea algo que ocurra muchas veces en la vida; probablemente la mayoría de la gente jamás vaya a experimentar algo asi. Me da un poco de tristeza (porque lástima, lástima a nadie, maestro, diría el Diego) aquellos que nunca probarán algo así en su vida. Realmente se perderán uno de los viajes, o EL viaje mas maravilloso del mundo. Simultanea y paradójicamente, me da algo de envidia por esos mismos, porque no sentirán que algo de ellos se muere con cada final, cada imagen, cada story o cada reel. O revisitando mensajes, audios, videos.
No quiero. Es horrible y un poco avergonzante admitirlo, no me da nada de orgullo, pero si bien siempre te deseo lo mejor del mundo, en el fondo no quiero que te sucedan algunas cosas. No quiero dejar de sentir lo que siento por vos, ni que vos dejes de saberlo. Tampoco quiero que se te pase el amor que sentis por mí. Si a vos te sigue pasando lo mismo, en algún lugar del universo seguimos conectados. Me siento un Leo Mattioli del conurbano por desear que no te vayan a besar o hacerte el amor como lo hacías conmigo. O que vos no sientas lo mismo, al menos. No quiero que pase a mí, tampoco. No creo que me suceda, y no es algo que me interese que ocurra, honestamente. Pero sobre todas las cosas, no quiero que te olvides de mí. Que te olvides de este amor. Que te olvides de nosotros. Me da pánico volverte a cruzar y sentir que soy un extraño conocido para vos, que nuestra vida alguna vez se cruzó pero que ya está, quedó ahí. Una palmada en la espalda y eso es todo. Me resisto a considerar eso como posibilidad, aunque se que es factible que vaya a suceder. Que lo consideres necesario y vital, enterrandonos de una vez y para siempre. Imposible querer que eso ocurra. Aún cuando fuera la única solución para seguir adelante, no. Me quiebra. El tránsito es de un dolor agudo que no puedo tolerar, que me hace tomar analgésicos de canciones que te mandan al descenso y buscar anestesias falsas porque no me banco mirarme de nuevo como supura. Me da taquicardia y entro en un coma lacrimógeno del que no puedo salir, y del que nadie está al tanto porque al intentar contarlo empiezo a balbucear y la congoja se roba todas las palabras.
Después de poder escupir en un procesador de textos el volcán que me sale de adentro, el sueño me empieza a vencer (al fin, maldito insomnio y escenarios imaginarios). Entredormido, me doy cuenta que lo último que puedo escribir es que me esta resultando imposible seguir como si nada, que es un suplicio no tener un abrazo tuyo, que me muero de amor por vos. Y que probablemente, no sea nada que no supieras.
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