Amores como el nuestro
Desde que tengo uso de razón, uno de mis objetivos en la vida fue casarme. No tengo claro el motivo. Me criaron para no depender de nadie y ser totalmente autosuficiente. Pero siempre soñé con que algún día llegaría, y que sería el evento perfecto. Años y años diagramándolo en mi cabeza, antes siquiera de pensar en tener novio. Y ahí me encontraba, con el velo colocado, en el instante previo a dirigirme al altar. Lucas estuvo de acuerdo desde el minuto uno en celebrarlo de esta forma: en un casco de estancia, antes del comienzo del verano. Buen clima, pero sin demasiado calor para que todos pudieramos disfrutarlo. La celebración previa a la fiesta comenzaría a la hora mágica, con el sol cayendo en medio de un parque rodeado de árboles, guirnaldas y flores. La realidad es no le di muchas opciones a mi futuro marido. Estaba empecinada en que fuera así, tal y como yo quería. Acepté negociar una de las tandas de música, y que en el carnaval carioca él tuviera puesto un som...